jueves, 26 de agosto de 2010

LIDIA PAPALEO Y LOS MONTONEROS

EL RELATO DE CAMPS SOBRE LAS VINCULACIONES DEL GRUPO GRAIVER CON LA GUERRILLA

Lidia Papaleo es el alfil de la estrategia del kirchnerismo contra Papel Prensa.

Luego de 27 años de democracia, la viuda de David Graiver se acordó de plantear que Clarín, La Nación y los militares la habían coaccionado para venderles a los primeros dos sus acciones de Papel Prensa.

Se presenta como una víctima inocente de la persecución militar.

Pero la realidad es que el Grupo Graiver canalizaba los fondos de Montoneros provenientes de los secuestros extorsivos.

Muerto Graiver, Papaleo se enfrentó a la realidad de que los Montoneros le exigían la devolución de los 17 millones de dólares que le habían entregado. La siguiente es la historia de ese episodio reproducida en el libro del General Ramón Camps, “El poder en la sombra”.

Camps era entonces Jefe de la Policía de Buenos Aires y fue el encargado de investigar al Grupo Graiver.

“Las primeras noticias que tuve de los terroristas fueron unas llamadas que recibí en México.

Las voces tenían un acento claramente argentino y el mensaje era:

o pagaban 30 millones de dólares o moría toda la familia Graiver.

En llamadas posteriores la cifra se fue reduciendo a 20 y luego a 17 millones.

Sigue relatando luego Lidia Papaleo:

“En septiembre de 1976 volví a la Argentina y en mis oficinas de la calle Suipacha se presentó una persona que se hacía llamar Doctor Paz, al que los empleados conocían, porque entró sin dificultades (...).

Apenas entró, el hombre me tomó del brazo y me arrastró hasta la pared de vidrio, a más de 70 metros de altura sobre la calle, en el piso 29.

Allí me mostró un papelito arrugado que contenía una cápsula.

Me dijo entonces que todos los de la familia debían reunirse con él.

Si no, me iba a hacer tragar la cápsula de cianuro y la organización se encargaría de los otros miembros de la familia.

Después vinieron una serie de llamadas que, en lugar de terminar en adiós, cerraban con “los matamos a todos”.

Finalmente se convino una reunión que Papaleo resume así:

“El departamento quedaba en Junín y Peña y Montoneros nos ordenó (a ella e Isidoro Graiver) pasearnos por Junín y Las Heras hasta que hicieran contacto.

En un momento dado, se acercaron dos hombres por detrás de nosotros.

Uno de ellos era Paz; nos mandó que no mirásemos a su compañero. Caminamos dos cuadras, nosotros delante, ellos atrás.

Entramos en el departamento con una llave que yo poseía.

Lidia Gesualdi no estaba. Era un domingo de diciembre”.

Continúa relatando Camps:

“Lo que me contó Papaleo de la entrevista coincidía con la declaración de Isidoro, pero agregó que finalmente se había llegado a un acuerdo para que Montoneros no los molestasen hasta que vendiesen los bancos y las empresas”.


Alexis Di Capo

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