viernes, 16 de septiembre de 2011

BONAFINI Y EL VERDADERO NIDO DE RATAS

Mientras que Sergio Shoklender −quien hasta hace poco tiempo era considerado su hijo adoptivo− declaraba durante más de seis horas en el Congreso frente a diputados de la oposición, Hebe de Bonafini arremetía desde Plaza de Mayo: “En el Congreso hubo durante mucho tiempo un nido de ratas.

Hoy se volvió a abrir el nido de ratas… Y ahí están, desde las 10 de la mañana las ratas con las víboras”.

¿Pero dónde se encuentra realmente el verdadero nido de ratas?,

es la pregunta que cabe formularse.

En efecto, si algo ha caracterizado a la militante kirchnerista en cuestión, ha sido precisamente formar parte de un entorno donde la suciedad, la corrupción y el delito constituyen la norma.

Entre los amigos de Hebe se encuentran asesinos,

como el propio parricida Shoklender (ahora no tan amigo);

corruptos presuntos como la ex ministra de Economía Felisa Miceli, ahora apoderada de la fundación (quien supo “olvidar” una bolsa con dinero del Banco Central en el baño de su despacho oficial);

terroristas internacionales como el etarra Josu Lariz Iriondo (autor de atentados con coches bomba)

o como Walter Wendelin, líder de Askapena, grupo del aparato internacional de ETA (a quien Hebe le dio trabajo como docente en su “Universidad de las Madres”),

narcoguerrilleros como los muchachos de las FARC (organización criminal que ha sido reivindicada en numerosas oportunidades por las Madres de Plaza de Mayo);

profesores de terrorismo y tortura como el cubano Manuel “Barbarroja” Piñeiro, encargado del adiestramiento militar de terroristas for export que preparaba Cuba en décadas pasadas (con quien Hebe ha confesado reunirse);

y dictadores varios, como el sistemático violador de los Derechos Humanos Fidel Castro,

o el principal aliado en la región del antisemita régimen iraní de Ahmadinejad, Hugo Chávez

(entrañables amigos de las “Madres”).

Con el perdón de los roedores, animalitos con los que al lado de los tenebrosos personajes antedichos simpatizamos sin dudar, el verdadero nido de ratas se encuentra en derredor de la propia Hebe de Bonafini.

Si el impresentable Shoklender, quien semanas atrás era considerado por la misma persona que hoy lo fustiga como un afectuoso hijo putativo merecedor de grandes cargos y responsabilidades jerárquicas en la cuestionada fundación, es dable preguntarse:

¿Quién es la rata mayor del nido?

Agustín Laje

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