jueves, 11 de noviembre de 2010

DIFERENTES CONDUCTAS

... Mientras DELINCUENTES como Apablaza sigan riéndose de nosotros, continuaremos anclados y hablando del pasado



Cuando el clamor popular afirma a diario que "los DDHH son exclusivamente para los asesinos y ladrones", ¿se referiran solamente a los actuales asesinos y ladrones o incluyen también a los del pasado?

Algún día los representantes del Pueblo, recordarán que gobiernan en su nombre y por mandato de este Pueblo... ese poder delegado es finito, dura 4 años.

La Mayoría Silenciosa está harta de la mala política de los DD.HH. humanos aplicados como venganza hacia las FF.AA. y de SS., estoy seguro que si la Cámara Baja impulsara una Consulta Popular y Vinculante se llevarían la sorpresa del Siglo XXI.

El Pueblo quiere Justicia y Conciliación, basta de mirar un pasado que no le interesa a nadie y menos cuando vemos la caravana de naciones vecinas que partieron hacia el futuro. Como dijiera un ex terrorista por televisión: o todos presos... o todos libres", hay que acabar con la impunidad de los terroristas, sin olvidar que ellos abrieron la Caja de Pandora al declarar la Guerra Revolucionaria.

CARTA DE LECTOR EN "LA NACIÓN Diferentes conductas.

Señor Director "El 23 de septiembre de 1973, por decreto 1454, por incurrir en «actos concretos de violencia, en abierto desprecio por los valores más sagrados, cuales son la vida humana y los derechos de las personas», se declaró ilegal la actividad del Ejército Revolucionario del Pueblo y se instruyó a la Policía Federal para que impidiera las acciones de esa organización".

"El 8 de marzo de 1974, mi esposo, Miguel Angel Castrofini, fue asesinado en la puerta de nuestra casa en presencia de mi suegro y mía.

Reconocimos al autor de ese hecho, que resultó ser miembro de dicha organización.

Su nombre: Eduardo Mario Favario.

"En toda guerra, como la que tuvo lugar en el país en los 70, la primera víctima -como señala Pérez Reverte- es la verdad, por ello pedí la reapertura del caso.

El juez a cargo de la investigación, por haber perdido un familiar durante el proceso militar, se excusó de continuar en la investigación en aras de la independencia e imparcialidad que es dable exigir a los jueces y ante la eventual situación de duda acerca de que tal hecho pudiera afectar su estado anímico.

Comparto, señor juez, su dolor, ya que ambos perdimos seres queridos, y destaco y valoro su actitud.

"Esa digna actitud contrasta con la de quienes están al frente de la Secretaría de DD.HH., Eduardo Luis Duhalde y Martín Gras (alias «Chacho»), el primero abogado de miembros de las organizaciones armadas declaradas ilegales por un gobierno constitucional y el segundo, combatiente de esas organizaciones armadas, que con la connivencia parlamentaria permitieron que el victimario de mi esposo fuera indemnizado por caer en la "lucha antisubversiva", mientras que a mi esposo no le corresponde el más mínimo reconocimiento, a pesar de haber sido un civil víctima de la acción terrorista.

"Más repudiable aún es la actitud del titular de la Procuración General de la Nación, docotr Esteban Righi, quien mediante la resolución general 158/07 procura impedir la investigación de los crímenes cometidos por esas organizaciones y así conocer la verdad completa del conflicto armado que vivió el país en los 70; él es justamente el autor de los indultos y la ley de amnistía que permitió la libertad del asesino de mi esposo.

"Señores, sigan el ejemplo de la conducta del juez y apártense de sus cargos, de cuyo ejercicio deberían inhibirse cuando de estas cuestiones se trata.

"Por último, señor juez, no dudé nunca de su imparcialidad y espero que quien lo reemplace, aun no teniendo la violencia moral que usted invoca y respeto, tenga sus valores morales y actitud ética."

Mercedes Rivadeneira, vda. de Castrofini

1 comentario:

  1. MALA SORPRESA.
    Durante parte de mi vida laboral en el Swift tuve un compañero de trabajo (Favario) aunque de otro departamento pero en la misma gigantesca oficina llamada Superintendencia donde había otros departamentos, él estaba a 3 ó 4 metros de mi escritorio en el departamento Ingeniería Industrial, sección Costos y yo en Test Department (departamento de Pruebas de Rendimiento) que dependía de la Gerencia. Nos veíamos todo el día. Era flacucho, serio, callado, tranquilo, sereno, cumplidor de su trabajo y hablaba en un tono tan bajo que había que aguzar el oído para entenderlo. Por fin pude ver la única foto que hay de él en la web en la que está de perfil y con el ceño fruncido, pero yo siempre lo veía con un semblante de persona normal aunque no de una cara feliz pero normal al fin y quisiera conocer a qué época pertenece esa foto. (Qué habrá pasado por su cabeza en esos años pues nada hacía suponer que en pocos años más ingresado al erp estaba matando militares de alto rango acompañado de su esposa). A veces, terminado nuestro día de labor (4 de la tarde), viajábamos desde el Swift en la misma línea de ómnibus hacia el centro de Rosario, donde él vivía y yo iba a mi casilla de correo, hacia fines de los años 60s. Una tarde en uno de esos viajes, cuando todavía no había ingresado al erp ( el erp se fundó en 1970) y hablando los dos de la actualidad nacional e internacional de esos años, me dijo con gran entusiasmo que era admirador de Marcuse, comentándome su pensamiento. A mí no me decía nada ese apellido pero me quedó grabado a través de décadas, sabiendo lo que hizo y le pasó después, (¡qué cosa!, hace medio siglo de esto. . .). Hace poco tiempo y habiendo comenzado a relatar mis vivencias en estas páginas web, a pesar de poder buscarlo por Internet, abro uno de mis diccionarios ubicando a Marcuse y entre otras cosas dice: “Herbert Marcuse (1898-1979), filósofo alemán residente en los E.U.A . . . , . . .conservando la influencia de pensadores como Hegel y Heidegger que combina con doctrinas de Marx y Freud para una desmitificación de la sociedad industrial. Según Marcuse la liberación sólo sería posible por la acción revolucionaria de la minoría marginada”. Feiver , como lo llamábamos a Favario según el apodo que nos poníamos recíprocamente casi todos los compañeros de esa gigantesca oficina ainglesando el nombre o apellido de cada uno según correspondiera (como por ejemplo a mí me apodaron Emily), compraba el diario todos los días que leía en uno de los dos comedores del Swift mientras esperábamos también con otros compañeros de oficina que nos sirvieran el almuerzo. Otro día también me dijo que era un artista plástico. Una cosa curiosa viendo las páginas web en las que aparecen sus nombres y apellido, en ninguna dice que por un par de años trabajó en el Swift, sólo que era un artista plástico o en otras páginas mencionando su accionar asesino. Asistía como cualquier muchacho normal de la época a despedidas de soltero, cumpleaños, u otras reuniones gastronómicas con sus compañeros de oficina. Un día se apareció en la oficina rapado, fue después del “rosariazo” en mayo de 1969, era la época en que la policía rapaba a los tumultuosos que apresaba en las manifestaciones. Él siempre llevaba el cabello moderadamente largo. Pasados unos años después que yo renunciara a Swift para irme a trabajar a una industria metalúrgica rosarina en 1974, quizá en 1976 ó 1977, me encuentro casualmente con uno de sus compañeros de oficina que me dice que Favario había entrado al erp, mató gente y en 1975 había muerto aplastado por un tanque cuando huía en una chacra cerca de Rosario, comentándome además que él y sus compañeros que asistían con Favario a esas reuniones, habían quemado todas las fotos en las que estaban con él, de bronca o miedo o desagrado o frustración o desencanto o pena y todos los adjetivos relacionados cuando se enteraron del final que tuvo y del tipo de persona en que se había transformado luego de entrar al erp. EMILIO PEDRO POVRZENIC

    ResponderEliminar